"Sí, quiero"
Historia y vivencias de Ana y Alvaro
jueves 4 de octubre de 2007
Viaje al fin del mundo: las fotos
Además de las fotos que puso Alvaro en cada una de las entradas-crónica que ha ido escribiendo sobre nuestro maravilloso viaje, yo he puesto el álbum completo en mi espacio, por si alguien las quiere ver :)
martes 25 de septiembre de 2007
Viaje al fin del mundo (Episodio VI)
23/09/2007
Último día en Bali. Hoy no tenemos ninguna excursión contratada, así que hemos aprovechado el día para bañarnos en la playa y en la piscina, descansar y tomar el sol. La playa es estupenda: una arena finísima, un agua absolutamente transparente y con pececitos. Eso sí, la profundidad es mínima: A bastantes metros de la orilla el agua todavía nos llegaba por las rodillas.
En definitiva, un día de merecido descanso después de una semana de ver y descubrir montones de cosas nuevas...

24/09/2007
Después de tomar a las 12 de la noche el cóctel de "bienvenida" (que más bien era ya de despedida), nos hemos dirigido al aeropuerto. El camino ha sido el mismo que a la ida, salvo que esta vez los dos aviones contaban con consola personal con juegos, películas y demás. A pesar del mareo y del despiste horario, hemos tenido un vuelo estupendo. Ana ha visto algunas películas y un par de capítulos de los Simpson, y yo he visto, entre otras cosas, un "peliculón" de Bollywood (Dhoom 2). Desde el avión hemos divisado el desierto de Arabia y el Mediterráneo al completo. La espera en el aeropuerto de Doha se nos ha hecho algo larga y cansada, pero todo llega...
Último día en Bali. Hoy no tenemos ninguna excursión contratada, así que hemos aprovechado el día para bañarnos en la playa y en la piscina, descansar y tomar el sol. La playa es estupenda: una arena finísima, un agua absolutamente transparente y con pececitos. Eso sí, la profundidad es mínima: A bastantes metros de la orilla el agua todavía nos llegaba por las rodillas.
En definitiva, un día de merecido descanso después de una semana de ver y descubrir montones de cosas nuevas...
24/09/2007
Después de tomar a las 12 de la noche el cóctel de "bienvenida" (que más bien era ya de despedida), nos hemos dirigido al aeropuerto. El camino ha sido el mismo que a la ida, salvo que esta vez los dos aviones contaban con consola personal con juegos, películas y demás. A pesar del mareo y del despiste horario, hemos tenido un vuelo estupendo. Ana ha visto algunas películas y un par de capítulos de los Simpson, y yo he visto, entre otras cosas, un "peliculón" de Bollywood (Dhoom 2). Desde el avión hemos divisado el desierto de Arabia y el Mediterráneo al completo. La espera en el aeropuerto de Doha se nos ha hecho algo larga y cansada, pero todo llega...
sábado 22 de septiembre de 2007
Viaje al fin del mundo (Episodio V)
22/09/2007
Hoy hemos ido, otra vez, de excursión. Después de un copioso desayuno nos hemos dirigido a la recepción, donde habíamos quedado con Kardi. Hemos visitado un montón de sitios y hemos asistido a un montón de curiosidades típicas.
En primer lugar hemos asistido una representación de teatro-danza típica: "La danza Barong y Kris", una danza popular en la que el Bien (representao por el espíritu Barong) lucha contra el Mal (representado por el monstruo Rangda).
A la salida, y después de ver la imagen -curiosa sobre todo- de un policía dirigiendo el tráfico ataviado con falda típica y con chanclas, hemos visitado una casa típica balinesa y hemos conocido los distintos edificios y dependencias en los que habita una familia normal: la cocina, la pocilga, el dormitorio del patriarca, la casa para los recién casados y la del resto de la familia, el templo familiar... Es curioso cuán distinto puede ser de las casas a las que estamos acostumbrados en Europa.
Después nos hemos dirigido a un centro de trabajo de madera tallada, en el que fabrican piezas espectaculares, trabajadísimas, sencillamente maravillosas: la gran mayoría de las tallas están compuestas de una única pieza de madera de coco, ébano, caoba o "madera-cocodrilo", entre otras materias primas.
Tras realizar algunas compras hemos visitado un templo, en el que estaban preparando una ceremonia solemne de 11 días de duración, antes de dirigirnos al monte Batur. Hemos almorzado en un restaurante con unas vistas espectaculares, frente a éste imponente volcán de frecuente actividad y al lago. En cuanto a la comida, encuentro especialmente recomendable el postre de arroz negro (No, no es arroz con tinta de calamar. Este arroz es negro por naturaleza, y muy dulce)
A la vuelta, hemos visitado un taller de pintura típica, en el que nos han explicado la técnica de pintura que utilizan los balineses en sus cuadros: después de realizar el boceto con lápiz en un lienzo, dibujan las líneas maestras en negro con tinta china y, después, oscurecen el dibujo en mayor o menor medida con tinta china más o menos aclarada con agua, para darle profundidad, para finalmente colorearlo con una capa extremadamente fina de pintura al óleo, de tal forma que el dibujo seca enseguida y puede incluso enrollarse para transportarlo.
Por último, hemos estado disfrutando de las vistas impresionantes de las terrazas de arroz. Una imagen vale más que mil palabras.
Hoy hemos ido, otra vez, de excursión. Después de un copioso desayuno nos hemos dirigido a la recepción, donde habíamos quedado con Kardi. Hemos visitado un montón de sitios y hemos asistido a un montón de curiosidades típicas.
A la salida, y después de ver la imagen -curiosa sobre todo- de un policía dirigiendo el tráfico ataviado con falda típica y con chanclas, hemos visitado una casa típica balinesa y hemos conocido los distintos edificios y dependencias en los que habita una familia normal: la cocina, la pocilga, el dormitorio del patriarca, la casa para los recién casados y la del resto de la familia, el templo familiar... Es curioso cuán distinto puede ser de las casas a las que estamos acostumbrados en Europa.
Tras realizar algunas compras hemos visitado un templo, en el que estaban preparando una ceremonia solemne de 11 días de duración, antes de dirigirnos al monte Batur. Hemos almorzado en un restaurante con unas vistas espectaculares, frente a éste imponente volcán de frecuente actividad y al lago. En cuanto a la comida, encuentro especialmente recomendable el postre de arroz negro (No, no es arroz con tinta de calamar. Este arroz es negro por naturaleza, y muy dulce)
Por último, hemos estado disfrutando de las vistas impresionantes de las terrazas de arroz. Una imagen vale más que mil palabras.
viernes 21 de septiembre de 2007
Viaje al fin del mundo (Episodio IV)
21/09/2007 23:45 (GMT + 8)
Lugar: Meliá Bali, Nusa Dua Beach, Bali, Indonesia
Después de un recorrido de reconocimiento por las instalaciones indiscutiblemente inmensas de este hotel, ayer decidimos cenar en un restaurante "europeo". Lo raro es que, aunque tienen carta en español, inglés y japonés y que el chef es español y parece ser que se llama Oscar, al camarero hay que darle los nombres de los platos en inglés... Fuera, dos dragones (uno amarillo y otro rojo) se peleaban entre sí rodeados de tragafuegos y del ruido de los tambores. Dentro, cuando los dragones se calmaban, un nativo tocaba canciones de los Beatles en una guitarra española. Aunque lo hacía quizá demasiado rápido y trabándose de vez en cuando, no se le daba mal. En cuanto a los platos, qué decir... De entrante "tapas", y el postre no podremos olvidarlo: En español, "crema catalana". ¿En ingles? "Spanish custard". Para que luego vengan diciendo los nacionalistas que "Catalonia is not Spain"... De vuelta a la habitación teníamos un trozo de tarta, regalo de la casa.
Esta mañana, la primera tarea ha sido localizar el buffet del desayuno. Hemos desayunado de tal manera que no nos ha sido necesario -para nada- comer a mediodía. Eso sí, hemos hecho algo de ejercicio nadando, aunque las zonas más profundas de la piscina estaban ocupadas por las actividades deportivas matutinas (estiramientos y aerobic acuáticos), así que nos hemos limitado a nadar por debajo de los puentes que la atraviesan de un extremo a otro, a tomar el sol un rato (bajo la sombrilla, que aquí el astro rey quema a base de bien) y a jugar una partida de ajedrez (Ana y yo contra mí) en un tablero GIGANTE que habíamos descubierto ayer. Nunca habríamos dicho que llegaríamos a tener agujetas a base de mover las piezas de un tablero de ajedrez.
Después, nos hemos preparado para nuestra primera excursión guiada por Bali. Hemos visitado una fábrica de piezas de joyería, de camino al templo hindú de Alas Kedaton, en el que nos han explicado algunos detalles sobre la extrañísima y compleja religión balinesa, derivada de la hindú, y después al templo de los monos en Mengwi, donde no sólo hemos dado de comer directamente a los monos, sino que he llegado a coger en mis manos y a dar de bebér té a otra "monada": ¡un murciélago gigante! Desde allí, hemos ido a Tanah Lot, un templo construido alrededor de una fuente de agua dulce en el mar, de forma tal que sólo es accesible cuando la marea está baja. Un lugar precioso, sin lugar a dudas impresionante.
A la vuelta, hemos cenado en el Pica Tapas Bar, una churrasquería hispano-indonesia con música latinoamericana en vivo, muy recomendable.
Lugar: Meliá Bali, Nusa Dua Beach, Bali, Indonesia
Después de un recorrido de reconocimiento por las instalaciones indiscutiblemente inmensas de este hotel, ayer decidimos cenar en un restaurante "europeo". Lo raro es que, aunque tienen carta en español, inglés y japonés y que el chef es español y parece ser que se llama Oscar, al camarero hay que darle los nombres de los platos en inglés... Fuera, dos dragones (uno amarillo y otro rojo) se peleaban entre sí rodeados de tragafuegos y del ruido de los tambores. Dentro, cuando los dragones se calmaban, un nativo tocaba canciones de los Beatles en una guitarra española. Aunque lo hacía quizá demasiado rápido y trabándose de vez en cuando, no se le daba mal. En cuanto a los platos, qué decir... De entrante "tapas", y el postre no podremos olvidarlo: En español, "crema catalana". ¿En ingles? "Spanish custard". Para que luego vengan diciendo los nacionalistas que "Catalonia is not Spain"... De vuelta a la habitación teníamos un trozo de tarta, regalo de la casa.
Después, nos hemos preparado para nuestra primera excursión guiada por Bali. Hemos visitado una fábrica de piezas de joyería, de camino al templo hindú de Alas Kedaton, en el que nos han explicado algunos detalles sobre la extrañísima y compleja religión balinesa, derivada de la hindú, y después al templo de los monos en Mengwi, donde no sólo hemos dado de comer directamente a los monos, sino que he llegado a coger en mis manos y a dar de bebér té a otra "monada": ¡un murciélago gigante! Desde allí, hemos ido a Tanah Lot, un templo construido alrededor de una fuente de agua dulce en el mar, de forma tal que sólo es accesible cuando la marea está baja. Un lugar precioso, sin lugar a dudas impresionante.
A la vuelta, hemos cenado en el Pica Tapas Bar, una churrasquería hispano-indonesia con música latinoamericana en vivo, muy recomendable.
jueves 20 de septiembre de 2007
Viaje al fin del mundo (Episodio III)
20/09/2007 15:15 (GMT +8)
Lugar: Meliá Bali Garden Villas, Nusa Dua Beach, Bali, Indonesia
Esta mañana hemos madrugado. Después de nuestro encuentro matutino con los monos, hemos bajado a desayunar. Esta vez no ha faltado nada: huevos, fruta, bollería... Inmediatamente después de semejante banquete matutino, nos hemos dirigido al Spa. La estancia en el hotel Alila incluía una sesión de masaje y, desde luego, no hemos podido tener una despedida mejor. Una hora de masaje relaja mucho, cómo negarlo.
En la recepción del hotel nos estaba esperando nuestra guía para el día de hoy, Carlota. Dado que salíamos pronto para entrar en el hotel Meliá, hemos hecho una parada a medio camino para dar una vuelta por una tienda y de paso comprar algunos recuerdos, y así hacer algo de tiempo.
Finalmente, hemos llegado al nuevo hotel. La apariencia, desde luego, resulta absolutamente impresionante, y nos han asignado una habitación más grande que la que teníamos reservada. Mientras seguíamos al botones hasta nuestra habitación no he parado de hacer fotos a los pasillos. En un rato bajaremos a comer y aprovecharemos para dar un paseo y conocer las instalaciones...
Lugar: Meliá Bali Garden Villas, Nusa Dua Beach, Bali, Indonesia
Esta mañana hemos madrugado. Después de nuestro encuentro matutino con los monos, hemos bajado a desayunar. Esta vez no ha faltado nada: huevos, fruta, bollería... Inmediatamente después de semejante banquete matutino, nos hemos dirigido al Spa. La estancia en el hotel Alila incluía una sesión de masaje y, desde luego, no hemos podido tener una despedida mejor. Una hora de masaje relaja mucho, cómo negarlo.
En la recepción del hotel nos estaba esperando nuestra guía para el día de hoy, Carlota. Dado que salíamos pronto para entrar en el hotel Meliá, hemos hecho una parada a medio camino para dar una vuelta por una tienda y de paso comprar algunos recuerdos, y así hacer algo de tiempo.
Finalmente, hemos llegado al nuevo hotel. La apariencia, desde luego, resulta absolutamente impresionante, y nos han asignado una habitación más grande que la que teníamos reservada. Mientras seguíamos al botones hasta nuestra habitación no he parado de hacer fotos a los pasillos. En un rato bajaremos a comer y aprovecharemos para dar un paseo y conocer las instalaciones...
Viaje al finl del mundo (Episodio II)
19/09/2007 sobre las 16:00 (GMT + 8)
Lugar: Ubud, Bali, Indonesia.
Hoy salimos de excursión por nuestra cuenta a Ubud, un pueblo en el interior de Bali, cerca del que está ubicado nuestro hotel. El transporte hasta el pueblo es gratuito, y nos lanzamos a la aventura sin mapas ni preparación.
Nada más salir del hotel en un microbús impecable, me llama la atención la paz de las amplias terrazas de arroz, de un color verde intenso, sucedidas por un vergel de casas apiñadas con enormes y frondosos jardines, repletos de plantas de los más diversos tamaños, formas y colores. De cuando en cuando se deja ver una tienda de esculturas de piedra blanca o de roca volcánica negra, de cuyo nombre deriva el de uno de los pueblos de la zona: literalmente "piedra de luna". Los templos hinduístas están por todas partes, pero no son lo único: desde salones de belleza y pequeñas tiendas hasta descampados rebosantes de la más variada vegetación llenan una ciudad en la que, como en todo Bali, no existe ningún edificio que supere la altura de las palmeras, porque está prohibido. A cada paso puede verse alguna estatua representando a Shiva, Vishnú o Brahma, o de alguna otra deidad menor como Garuda, y en todas partes se pueden ver pequeños templetes de piedra con forma de columna (que recuerdan vagamente a los tótems americanos), en los que los nativos depositan de cuando en cuando ofrendas de flores con arroz o fruta acompañadas de incienso. Aunque pagana, la gente está invadida de una espiritualidad muy difícil de encontrar de forma tan natural en la vieja Europa, que se me muestra desde aquí mucho menos agradecida a su pasado y a sus tradiciones. Incluso la caótica y confiada forma de conducir de los balineses, que desconocen las rígidas normas de tráfico que se imponen en Europa, ofrece una ventana hacia su indudable confianza y la alegría de su espíritu, que se dejan ver cada vez que se trata con ellos, siempre serviciales hacia el viajero.
Llegados al centro, Ubud aparenta ser una ciudad más moderna de lo que esperábamos. Aquí museos, tiendas, bancos y templos se suceden, apiñados unos junto a otros, repletos de historia y de gente ofreciendo sus servicios (principalmente, transporte) o sus productos típicos de artesanía. Compramos postales, sandalias, una camisa y un pareo, a precios que al europeo medio le parecerían irrisorios. Después, paseando, me he parado a observar, por curiosidad, una llamativa máscara. Inesperadamente la vendedora de tan curiosa tienda, llena hasta el fondo de obras de arte balinés, nos la ha ofrecido. Al negarnos, ella ha insistido bajando el precio. Parecía prácticamente desesperada por vendernos algo, fuera lo que fuera, así que finalmente le hemos comprado un sombrero... por un precio que a nosotros nos parecía justo y razonable, que para ella debía ser una auténtica fortuna.
Finalmente hemos entrado a comer en un restaurante con vistas al río. La comida es más sobria que en el hotel y el río apenas se ve, cubierto de capas y capas de vegetación impenetrable. Avistamos algunas libélulas y hacemos algunas fotos mientras nos traen la comida: un Nasi Goreng (plato tradicional consistente en arroz con carne o pollo y verduras, algo parecido a nuestra paella), y un plato de verduras y pollo en salsa de soja, dos coca-colas más grandes de lo acostumbrado (en botellas de cristal de 295 ml), y de postre dos rollitos rellenos de coco. Todo ello por la módica cantidad de 65000 rupias indonesias (unos 5 euros).
Al salir tenemos suerte, porque nos ha sido fácil encontrar el minibús hacia el hotel. La carretera es estrecha y abundan las motos. A ambos lados, una imponente vegetación lo cubre todo, incluyendo las abundantes estatuas de roca dispersas por todas partes, desde la entrada de los templos a las rotondas para el tráfico. De ellas recibe Bali uno de sus sobrenombres: la isla de los mil dioses.
Lugar: Ubud, Bali, Indonesia.
Hoy salimos de excursión por nuestra cuenta a Ubud, un pueblo en el interior de Bali, cerca del que está ubicado nuestro hotel. El transporte hasta el pueblo es gratuito, y nos lanzamos a la aventura sin mapas ni preparación.
Nada más salir del hotel en un microbús impecable, me llama la atención la paz de las amplias terrazas de arroz, de un color verde intenso, sucedidas por un vergel de casas apiñadas con enormes y frondosos jardines, repletos de plantas de los más diversos tamaños, formas y colores. De cuando en cuando se deja ver una tienda de esculturas de piedra blanca o de roca volcánica negra, de cuyo nombre deriva el de uno de los pueblos de la zona: literalmente "piedra de luna". Los templos hinduístas están por todas partes, pero no son lo único: desde salones de belleza y pequeñas tiendas hasta descampados rebosantes de la más variada vegetación llenan una ciudad en la que, como en todo Bali, no existe ningún edificio que supere la altura de las palmeras, porque está prohibido. A cada paso puede verse alguna estatua representando a Shiva, Vishnú o Brahma, o de alguna otra deidad menor como Garuda, y en todas partes se pueden ver pequeños templetes de piedra con forma de columna (que recuerdan vagamente a los tótems americanos), en los que los nativos depositan de cuando en cuando ofrendas de flores con arroz o fruta acompañadas de incienso. Aunque pagana, la gente está invadida de una espiritualidad muy difícil de encontrar de forma tan natural en la vieja Europa, que se me muestra desde aquí mucho menos agradecida a su pasado y a sus tradiciones. Incluso la caótica y confiada forma de conducir de los balineses, que desconocen las rígidas normas de tráfico que se imponen en Europa, ofrece una ventana hacia su indudable confianza y la alegría de su espíritu, que se dejan ver cada vez que se trata con ellos, siempre serviciales hacia el viajero.
Llegados al centro, Ubud aparenta ser una ciudad más moderna de lo que esperábamos. Aquí museos, tiendas, bancos y templos se suceden, apiñados unos junto a otros, repletos de historia y de gente ofreciendo sus servicios (principalmente, transporte) o sus productos típicos de artesanía. Compramos postales, sandalias, una camisa y un pareo, a precios que al europeo medio le parecerían irrisorios. Después, paseando, me he parado a observar, por curiosidad, una llamativa máscara. Inesperadamente la vendedora de tan curiosa tienda, llena hasta el fondo de obras de arte balinés, nos la ha ofrecido. Al negarnos, ella ha insistido bajando el precio. Parecía prácticamente desesperada por vendernos algo, fuera lo que fuera, así que finalmente le hemos comprado un sombrero... por un precio que a nosotros nos parecía justo y razonable, que para ella debía ser una auténtica fortuna.
Finalmente hemos entrado a comer en un restaurante con vistas al río. La comida es más sobria que en el hotel y el río apenas se ve, cubierto de capas y capas de vegetación impenetrable. Avistamos algunas libélulas y hacemos algunas fotos mientras nos traen la comida: un Nasi Goreng (plato tradicional consistente en arroz con carne o pollo y verduras, algo parecido a nuestra paella), y un plato de verduras y pollo en salsa de soja, dos coca-colas más grandes de lo acostumbrado (en botellas de cristal de 295 ml), y de postre dos rollitos rellenos de coco. Todo ello por la módica cantidad de 65000 rupias indonesias (unos 5 euros).
Al salir tenemos suerte, porque nos ha sido fácil encontrar el minibús hacia el hotel. La carretera es estrecha y abundan las motos. A ambos lados, una imponente vegetación lo cubre todo, incluyendo las abundantes estatuas de roca dispersas por todas partes, desde la entrada de los templos a las rotondas para el tráfico. De ellas recibe Bali uno de sus sobrenombres: la isla de los mil dioses.
miércoles 19 de septiembre de 2007
Monkey Island (a.k.a. Mensaje desde el SCUMM Bar)
Buenos días a todos desde Bali. Esta es sólo una de las fotos que tenemos para abrir boca. Ahora mismo no podemos subir más por la lentitud de la conexión. Luego escribiremos (tal vez mañana, tal vez esta tarde) un nuevo post.

No es por nada, pero los monos son realmente idénticos a los del Monkey Island...
No es por nada, pero los monos son realmente idénticos a los del Monkey Island...
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